| :: Cuidado óptimo de un niño durante sus primeros años de vida |
Si se logra un crecimiento óptimo hasta los tres años de edad, que es la etapa de más vulnerabilidad en la salud de un niño, en adelante este gozará de buena salud en general” señaló el pediatra y neonatólogo Alfonso Gutiérrez Padilla, especialista del Centro Médico Puerta de Hierro. Por eso, es indispensable que durante los tres cinco años de vida los padres acudan con sus hijos a las consultas periódicas con el pediatra, que con la edad irán espaciándose.
El pediatra indica que en general, es muy raro que un niño saludable enferme. Un niño que está bien alimentado y tiene sus vacunas, sufre en muy raras ocasiones de enfermedades”. El pediatra, pero sobre todo los padres tienen un importante papel para lograr que el desarrollo y la salud del niño sean óptimos. Por eso, estar al pendiente de la evolución del niño en todos los aspectos es imprescindible durante la infancia.
¿Cuándo ver al pediatra? Durante el primer año de vida, las citas serán cada mes; el segundo año, deberán ir cada cuatro meses y a partir del tercer año, una vez por año para prevención, además de las consultas cada vez que enfermen.
De doce a 36 meses
En esta etapa se debe asegurar el buen desarrollo y crecimiento de los niños con una buena alimentación y vacunación. “Si un niño tiene una buena nutrición y todas sus vacunas, tiene menos probabilidades de enfermar. Y si los papás son cuidadosos, será un niño sano. Si está sobreexpuesto a salidas porque los papás salen de noche, lo llevan a todos lados y a sitios con mucha gente, será más fácil que enferme”.
En esta etapa debe aumentar los nutrientes en su alimentación y podrá comer lo mismo que la familia.
Al año de edad recibirá la vacuna contra sarampión, rubéola y paperas.
En este grupo se comienzan a desarrollar las destrezas de los niños. Entre los doce y quince meses de edad debe empezar a aprender a caminar.
A los doce meses, un niño ya debe mostrar predominio de mano derecha o izquierda. También aprende a hablar, puede patear pelotas y subir y bajar escaleras.
En esta etapa, los adultos deben estimular el lenguaje: mientras más estímulos sonoros y visuales reciba, más rápido hablará, “por eso deben estar en contacto con sus papás, que les hablen, los abracen, los carguen para que vena colores y formas y escuchen música o les canten”. Recomendó que antes de un año comiencen a escuchar otro idioma, una manera de hacerlo es cantarles canciones o repetirle palabras en otro idioma para que su cerebro reciba estímulos.
Debido a que aprende a caminar bien, el niño está en movimiento continuo y con esto tiene el riesgo de tener accidentes. “Ya es capaz de abrir puertas y salir a la calle por lo que podría tener un accidente. Y entre el año y medio y dos años es capaz de abrir las puertas del auto, por lo que debe ir con el seguro de niños puesto y sentado en silla para niños que debe estar bien sujeta al auto”.
El especialista indicó que esta es la etapa en la que a los niños deben enseñárseles hábitos. Entre los más importantes están el aprender a controlar esfínteres y avisar cuando quieren ir al baño, cepillarse los dientes, levantarse y dormirse todos los días a la hora establecida, aprender a comer de manera saludable, “porque en esta etapa son muy vulnerables a la mercadotecnia y pueden comenzar a querer comer alimentos chatarra. Tampoco hay que acostumbrarlos a ver muchas horas de televisión, sino fomentar hábitos de lectura”.
A los dos años ya es capaz de colorear, aprender el nombre de los colores, y comenzar a conocer las partes de su cuerpo. Y a los tres años ya podrá saberlos en español y otro idioma, que en general es el inglés.
A los dos años se les aplica la vacuna contra difteria, tosferina y tétanos y un refuerzo de polio. Es posible aplicar vacunas adicionales a las del esquema básico como la de hepatitis A y B, o la de la varicela.
A los tres años ya es capaz de armar bloques, rompecabezas, reconocer a personas que no ven con frecuencia y reconocen a familiares.
Sus capacidades van aumentando, lo mismo que el riesgo de sufrir accidentes. Gutiérrez Padilla mencionó que a esta edad empiezan a escalar y pueden subirse a muebles abriendo los cajones, por lo que es común que se tiren objetos pesados encima. Pueden abrir puertas, por eso, al llegar a esta edad se recomienda mantener las puertas cerradas con llave, seguro o aldaba, pero nunca dejarlos solos y encerrados. Y en cuanto a las ventanas, los padres deben asegurarse de que no las abra o sólo se abra un espacio pequeño con el fin de que el niño no caiga, sobre todo si viven en un edificio.
Y sus capacidades los pueden llevar a experimentar o jugar y ocasionar electrocuciones si meten las manos en los contactos o a sufrir accidentes al encontrar armas punzocortantes como cuchillos, navajas o herramientas, ya que no saben que son peligrosas; o a intoxicaciones o envenenamientos, al tomar sustancias de colores llamativos como anticongelantes, limpiadores y otros. “Esto no debe dejarse al alcance de los niños. Todo debe guardarse bajo llave”, recomendó el médico.
Fuente: milenio.com
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