| :: El lenguaje del bebé |
El lenguaje no verbal acompaña al individuo durante toda la vida, de manera que no se comporta igual cuando está alegre, que cuando engaña o ama. Son gestos que se aprenden muy temprano y que, con el paso de los años, se adaptan a la propia personalidad.
Antes de nacer, los bebés establecen una sincronía con la madre, al moverse en el útero tal y como lo hace la progenitora en el exterior. Después de nacer, el bebé adapta sus movimientos a las palabras de quienes le hablan y trata de recuperar la unidad que sentía en el interior de la madre, quien deberá interpretar adecuadamente sus señales. Limitado en sus desplazamientos, el niño depende siempre de un adulto y es a estos, precisamente, a los que informa sobre sus necesidades, pese a que en los primeros meses de vida lo haga, sobre todo, mediante lloros.
Cuando crecen, los bebés comienzan a señalar directamente, con el dedo índice, el objeto de sus deseos, y recurren también a la mirada para dar a conocer la información relativa a su estado de ánimo o sus necesidades. Además, el bebé irá captando las reacciones y comportamientos del adulto ante determinadas circunstancias, así como su significado, para, posteriormente, imitarle y facilitar a los mayores la comprensión de sus gestos.
Fuente: (www.consumer.es)
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