| :: Argumento por la existencia del mal |
El Argumento por la existencia del mal pretende demostrar la inexistencia Dios entendido en su forma Judeo cristiana, al observar una aparente contradicción entre dos de los elementos que se le atribuyen: la bondad, y la omnipotencia. Esto se hace señalando la existencia del mal en el mundo, y señalando que éste mal es contrario a la voluntad de Dios y que Si Dios fuera omnipotente acabaría con el mal y este no existiría, al no ser así no puede haber una deidad con éstas características atribuidas. Argumento ateo: Existe el mal en el mundo. Dios es absoluto, de otro modo no sería Dios, y por tanto nada que no fuera Dios puede existir; y existiendo el mal, esto es incompatible con un Dios absoluto y bueno, luego Dios no existiría.
Contra este argumento, se puede proponer la siguiente analogía: el frío no existe, es sólo un término de lenguaje, para referirse a la ausencia de calor, que sí existe físicamente; de igual modo, el mal no existe como tal, es sólo la ausencia de Bien. El mal por tanto es una percepción que no tiene una base de realidad, sino que es una convención, como lo puede ser el tiempo.
Argumento ateo: si Dios es omnipotente y omnibenevolente ¿por qué permite el mal en el mundo? Si Dios existiera no permitiría las desgracias que ocurren, por lo tanto Dios no existe, o si existe no puede (o no quiere) evitar el mal por completo.
Contra este argumento se ha desarrollado buena parte de la teología judía, cristiana o islámica. El contraargumento más común se basa en postular una voluntad, por parte de Dios, de respetar la libertad de las personas humanas. El problema viene cuando las personas humanas no tienen libertad de actuar, por ejemplo los niños que sufren las guerras y los cataclismos.
Se dice que la solución anterior es problemática además porque Dios es omnisciente, por lo tanto sabría (desde su lugar fuera del tiempo y desde antes de crearlos), cuáles de sus hijos se salvarán y cuáles se condenarán.
Otro problema moral es el del reconocimiento del lugar que hay que atribuir a las circunstancias antes de juzgar moralmente un acto, puesto que distintas personas se enfrentan a situaciones muy diferentes. Las leyes humanas contemplan esa diferencia sin dejar de atribuir a cada uno la responsabilidad de sus actos. Dios —además de juez— es omnipotente, o sea autor de las circunstancias que rodean a cada uno, dependiendo de las cuales salvarse es fácil o una tarea titánica. Eso hablaría de una injusticia divina. Y si Dios es injusto no puede ser bueno.
A esto los teístas dicen que Dios es bondadoso y justo, pero que sus criaturas no podemos entender Sus designios. Por lo tanto Dios hace una diferencia entre distintas personas, de distintas capacidades intelectuales o de fe, por ende no todas las personas son iguales ante los ojos de Dios.
Fuente: Wikipedia
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