Historia de la Plancha

En el siglo IV a.C., los griegos utilizaban una especie de barra de hierro cilíndrica que pasaban sobre las prendas tras haber sido calentada.

En China se utilizaron sartenes de metal rellenas de carbón para alisar prendas en el siglo I d.C. Mucho más tarde, en el siglo X, los vikingos utilizaban una pieza en forma de hongo invertido que pasaban sobre la ropa húmeda. Desde el siglo XVII, se empezaron a utilizar en Europa gruesos bloques de hierro en forma de delta que se calentaban al fuego. Un diseño posterior consistía en una caja de hierro que podía llenarse con carbón caliente que debía ser aireado periódicamente por medio de un fuelle. Este tipo estuvo a la venta en EEUU hasta al menos 1902.

En el mundo industrializado, estos diseños serían superados por la plancha eléctrica, que utiliza calor generado por una resistencia a partir de una corriente eléctrica. La base caliente ya no se fabrica en hierro sino en aluminio que es más ligero. El elemento calorífico está controlado por un termostato que cambia la corriente on y off para mantener la temperatura seleccionada.

El invento de la plancha eléctrica con resistencia se atribuye a Henry W. Seeley de Nueva York en 1882. En el mismo año una plancha calentada por un arco de carbón fue presentada en Francia pero era demasiado peligrosa para prosperar. El primer control eléctrico por termostato apareció en los años 20 del pasado siglo.

La plancha de vapor se comercializó a mediados de los años 20 del siglo pasado. Su objetivo era humedecer la ropa para facilitar su planchado a la vez que se evitaba el riesgo de quemaduras. La primera plancha tan sólo tenía un orificio de salida pero en los años 40 comenzaron a venderse planchas con dos, cuatro y muchos más ya que se utilizó como una estrategia de marketing por parte de los fabricantes.

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